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PRIMEROS PASOS PARA CREAR UN PERSONAJE

El personaje es el alma de nuestra historia. Y dado que queremos escribir una historia, el personaje es sobre todo lo que el personaje hace, más incluso de lo que piensa o dice.

Pero tampoco el personaje es todo lo que hace, o no es solo lo que hace, por supuesto. Nos ayuda a entenderlo el hecho de que en la mayoría de las novelas que presentan a un buen personaje recordamos menos lo que hacen, que cómo son.

Igual que nadie el solo lo que piensa, o siente.

Por ello el personaje es sobre todo su contexto.

Para empezar a trazar un personaje, os propongo seguir las recetas de Syd Field.

Syd Field nos diría que el secreto de un buen personaje lo encontramos en:

  • La necesidad dramática: Qué es lo que quiere conseguir nuestro personaje. Quizá quiera conseguir al chico que le gusta, o que su padre esté orgulloso de él
  • El punto de vista del personaje: Cómo ve el mundo nuestro protagonista. Cuando un personaje tiene un sólido punto de vista, actúa conforme a él. ¿Qué piensa el personaje respecto a alistarse voluntario a la guerra del Vietnam?
  • El cambio: ¿Qué cambio se produce en tu personaje a lo largo de la historia? Quizá tu personaje empieza siendo un perdedor, para llegar a ser un ganador nato.
  • La actitud: Conocer la actitud del personaje, dice Field, le aportará más profundidad. Es fuerte o débil. Valiente o cobarde. Alegre o triste.

Por supuesto, solo con esto no tendremos a nuestro personaje. Digamos que empezaremos a conocerlo. Empezamos, eso sí, a conocer aspectos de su vida muy importantes. Los más importantes quizás.

Nos queda todavía otra tarea: vivir con él. Conocer su biografía, su trabajo, su familia, y su vida privada, incluso en sus detalles más oscuros.

Sin embargo, habremos empezado a trazar un personaje eficaz.

 

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PEQUEÑA HISTORIA DE UN TALLER

 

Esta pequeña historia, es una historia de historias.

A lo largo los casi dos años de taller, he pasado, como por arte de magia, de estar solo a estar muy acompañado. La historia de uno, la mía, sin interés, se ha convertido en una historia dentro de otras muchas: las historias escritas de los alumnos, en las clases presenciales y en red, y a los que modestamente espero haber ayudado.

Recuerdo la emoción de los primeros días, emoción que no se ha diluido, cuando éramos poquitos. Pero la cosa (la cosa, como en la peli de terror) ha ido creciendo. Con diferentes grupos en Valladolid; con los alumnos en clases particulares, la asesoría a la elaboración de novelas, y los cursos online; con los talleres infantiles en colegios y las charlas en institutos.

Aquella pequeña historia personal, se ha transformado en una pequeña historia colectiva. Y, como pasa en la buena literatura, lo mejor está siempre detrás del autor: los cuentos y novelas, los personajes, las aventuras, las risas y la emoción. Allí donde los autores nos quedamos escondidos, las historias inventadas por las mentes y las plumas de los escritores en ciernes han cobrado vida, y empiezan a caminar solas.

Esa es la mejor recompensa: los relatos culminados con éxito; los alumnos que te dicen que han aprendido contigo a escribir; los relatos en los que este humilde profesor que les habla descubre la grandeza de la literatura. Aunque también es buena recompensa recibir noticias agradables: las menciones de los alumnos en distintos certámenes, publicaciones, recopilaciones de obras, confirman el trabajo bien hecho.

No quisiera que todo quedara ahí. Una vez que se empieza, no se debe parar. Hay proyectos nuevos que se añaden a los ya existentes. Junto a los cursos de iniciación en el relato, habrá un curso práctico de novela. Y se prepara el lanzamiento de la Revista del Taller, en la que los alumnos irán dando a conocer sus escritos.

En fin, que hay más, mucho más de lo que pueda contar en unas pocas líneas. Porque siempre hay mucho más cuando hablamos de literatura.

 

Manolo Yagüe. 

Metodología de taller literario por internet

DE LA IDEA AL TEXTO

 

Tal y como ilustra Marina en su libro «Teoría de la inteligencia creadora» (altamente recomendable para conocer el proceso que va de la idea de la obra de arte a su plasmación definitiva), en el ejemplo de la génesis de El otoño del patriarca, vemos como el escritor es seducido por emociones, intuiciones, y por supuesto renuncias. García Márquez describe la escena que le llevó a escribir la novela de un dictador latinoamericano:

«Periodistas y fotógrafos esperábamos en la antesala presidencial. Eran cerca de las cuatro de la madrugada cuando se abrió la puerta y vimos a un oficial, en traje de campaña, caminando de espaldas, con las botas embarradas y una metralleta en la mano. Pasó entre nosotros, los periodistas, caminando de espaldas, apuntando con su metralleta y manchando la alfombra con el barro de sus botas. Bajó la escalera, tomó el auto que lo llevó al aeropuerto y se fue al exilio. Fue en ese instante en que aquel militar salía del cuarto donde se discutía cómo iba a formarse definitivamente el nuevo gobierno, cuando tuve la intuición del poder, del misterio del poder».

A partir de aquí el escritor intuye lo que tiene que escribir, o lo que es lo mismo, entiende con claridad lo que no escribirá en absoluto. Aún sin conocer el argumento, sabía que no escribiría una apología del dictador, ni una novela rosa, o una comedia ligera. Y sabía también, aunque sea gracias a la intuición y al continuo trabajo de sus escritos anteriores, que impondría un estilo propio, una manera particular de ver la realidad en su novela.

 

Temario del Curso de Iniciación a la Escritura Creativa (Fragmento).

THOREAU: BIOGRAFIA ESENCIAL

 

 

Mi trabajo es escribir, y no vacilo, aunque sé que ningún tema me parece demasiado trivial, según las pautas normales; porque el tema no es nada, hombres necios, la vida lo es todo. Lo que le interesa al lector es la profundidad y la intensidad de la vida agitada. Rozamos nuestro tema sólo en un punto que no tiene anchura, pero la pirámide de nuestra experiencia, o nuestro interés en ella, se apoya en nosotros en una base mayor o menor. Es decir, el hombre lo es todo en todos los sentidos, la Naturaleza nada, menos cuando lo saca y lo refleja. A mí dadme temas simples, sencillos y hogareños.

 

Thoreau, diarios.

 

 

Thoreau anotaba sus impresiones como quien recoge plantas vivas, haciendo pasar las palabras de su experiencia a las páginas del diario, del diario a la conferencia pública, de la conferencia al libro de ensayos. Le gustaba que las palabras, como las verduras en el mercado, llegasen al libro con algo de tierra todavía en sus raíces.

 

Antonio Casado da Rocha, Thoreau: Biografía esencial, Acuarela libros, 2005.

UN CONSEJO DE ESCRITURA Y UN POEMA DE ROGER WOLFE

 

Sólo serás escritor cuando seas capaz de reducirte diariamente a puré y reconstituirte luego, para volver a comenzar la labor de perpetua autodemolición y reconstrucción propia al día siguiente, y seguir con ella sin misericordia hasta el final de tu vida, sin esperar a cambio absolutamente nada, ni hoy, ni mañana, ni pasado, ni en posteridad alguna.

Roger Wolfe  http://www.rogerwolfe.es/

 

EL TRABAJO SUCIO

Yo haré

el trabajo

sucio.

Karmelo C. Iribarren

He vuelto a la poesía.

a la que siempre

me ha gustado:

la poesía elegíaca, narrativa,

de reflexión profunda y medidas dosis de ensimismamiento.

Leo a Parcerisas, a Joan Margarit.

Releo a Juan Luis Panero,

a Cesare Pavese y a Cernuda.

Descubro los poemas amorosos

de Abelardo Linares. Me deslumbro.

Son una maravilla.

Buena parte de mi propia

poesía no es así, lo sé.

Pero uno no siempre escribe

lo que le gusta leer.

Uno no escribe necesariamente

lo que quiere, sino lo que debe escribir.

Uno mira alrededor y se da cuenta

de que hay montañas de ropa sin lavar.

El trabajo sucio.

Alguien -como dice

mi amigo Iribarren- lo tiene que hacer.

                                        Roger Wolfe

El Pájaro Escritor
El pájaro escritor
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