EL DÍA DE LA MADRE: LA MUJER PLANCHA Y PLANCHA

Hace muchos años que escribí este poema. Como ya voy perdiendo el miedo a lo que se diga de mi, y como hoy es el día de la madre, y, como por casualidad- pero acaso existen las casualidades- me he encontrado con este poema escrito hace veinte años, y como no sabía que regalar que sirva de algo, he reescrito el poema, y paso a servirlo, envuelto en papel de periódico, como humilde regalo del día de la madre.

 

 

LA MUJER PLANCHA Y PLANCHA

 

La mujer plancha y plancha;

no se quema, aunque huele a humo.

 

La mujer, que tiene pericia

-son muchos años de planchar la piel de su marido-,

no se quema, aunque huele a humo.

Mira por la ventana: su mirada vuela

a los árboles, a las estaciones;

está a punto de marcharse abril

y con él, algún hijo.

 

(No contéis con la felicidad).

 

Una tabla de planchar es una poesía triste;

no es ni barco, ni mesa,

sólo es una tabla:

¿hay untensilio más modesto que una tabla de salvación?

 

(Definitivamente, no contéis con la felicidad).

 

Si aún así pensáis que la mujer dejará de planchar,

es que no sabéis nada de mujeres ni de planchas.

 

La mujer continuará planchando

(no contéis con la felicidad),

hasta que deje de tener arrugas en el alma.

 

Manolo Yagüe

 

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