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CÓMO PUEDE AYUDARTE EL TALLER LITERARIO

La escritura de un relato, y no digamos de una novela, exige un esfuerzo grande. Y unos conocimientos amplios. Pero no nos pasemos. Con la ayuda adecuada, todos podemos sacar adelante un escrito.

Desde luego, hay que tener ganas. Y que te guste la literatura. Creo que con esos elementos, y algo de tiempo, siempre acaba saliendo agua del pozo de la escritura.

Si has valorado la posibilidad de buscar ayuda para iniciarte o profundizar en el campo de la creación escrita, aquí puedes ver una lista de opciones. Piensa que siempre podrás encontrar la solución que se acomode a tus necesidades:

  •  Puedes conocer y practicar las estrategias fundamentales con el curso de iniciación al relato.
  • Si ya tienes la idea para escribir un libro de cuentos o una novela, podemos trabajar en la elaboración de un proyecto más largo.
  • Si tienes un libro escrito, pero necesitas saber cuáles son sus puntos fuertes y débiles, y de qué manera puedes fortalecerlo, tienes la opción de recibir una lectura profesional.
  • En el caso de que quieras mejorar algún relato corto concreto, puedes solicitar un servicio que te permitirá reparar y pulir el cuento, a partir de un comentario que incluye propuestas de corrección.

 

Visita la página del Taller. No dudes en consultar cualquier opción a la hora de aprender a escribir.

PRIMEROS PASOS PARA CREAR UN PERSONAJE

El personaje es el alma de nuestra historia. Y dado que queremos escribir una historia, el personaje es sobre todo lo que el personaje hace, más incluso de lo que piensa o dice.

Pero tampoco el personaje es todo lo que hace, o no es solo lo que hace, por supuesto. Nos ayuda a entenderlo el hecho de que en la mayoría de las novelas que presentan a un buen personaje recordamos menos lo que hacen, que cómo son.

Igual que nadie el solo lo que piensa, o siente.

Por ello el personaje es sobre todo su contexto.

Para empezar a trazar un personaje, os propongo seguir las recetas de Syd Field.

Syd Field nos diría que el secreto de un buen personaje lo encontramos en:

  • La necesidad dramática: Qué es lo que quiere conseguir nuestro personaje. Quizá quiera conseguir al chico que le gusta, o que su padre esté orgulloso de él
  • El punto de vista del personaje: Cómo ve el mundo nuestro protagonista. Cuando un personaje tiene un sólido punto de vista, actúa conforme a él. ¿Qué piensa el personaje respecto a alistarse voluntario a la guerra del Vietnam?
  • El cambio: ¿Qué cambio se produce en tu personaje a lo largo de la historia? Quizá tu personaje empieza siendo un perdedor, para llegar a ser un ganador nato.
  • La actitud: Conocer la actitud del personaje, dice Field, le aportará más profundidad. Es fuerte o débil. Valiente o cobarde. Alegre o triste.

Por supuesto, solo con esto no tendremos a nuestro personaje. Digamos que empezaremos a conocerlo. Empezamos, eso sí, a conocer aspectos de su vida muy importantes. Los más importantes quizás.

Nos queda todavía otra tarea: vivir con él. Conocer su biografía, su trabajo, su familia, y su vida privada, incluso en sus detalles más oscuros.

Sin embargo, habremos empezado a trazar un personaje eficaz.

 

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DESCRIBIR UN ESPACIO CON EFICACIA: PAUL AUSTER

Imagina que tienes a dos personajes a los que pretendes llevar a un restaurante para que se pongan a charlar. El restaurante no importa demasiado, salvo como mera ambientación. Lo que importa de verdad es lo que ellos tengan que contarse.

Cuando el escritor se ve obligado a mostrar un espacio al que acaban de llegar sus personajes, se debate entre distintas opciones: mencionar el lugar sin más (fuimos a un restaurante y me contó todo); o embarcarse en una descripción pormenorizada del sitio, a costa, claro, de fatigar o aburrir al lector (describir mesas y sillas, la decoración,  la cubertería, las cortinas, al camarero, a los vecinos de mesa…)

La primera de las opciones es peligrosa, porque el escritor se expone a que sus lectores no vean el lugar, y piensen que los personajes podrían estar tanto en un restaurante como en el banco de una iglesia.

La segunda, no es menos arriesgada, si lo que queremos es precisamente que se resguarden en un lugar agradable, de los que permiten las conversaciones llenas de confidencias; es decir, poner a los personajes en situación para que se lancen a hablar.

Sin embargo, la escritura es cuestión de medida. Y de eficacia.

El pequeño fragmento de Paul Auster seleccionado para la ocasión, perteneciente al relato El cuento de navidad de Auggie Wren, e ilustra perfectamente un caso similar al expuesto. El narrador y Auggie van a comer, invita Paul Auster, a cambio de escuchar de boca de Auggie el mejor cuento de Navidad. ¿Qué escritor se resistiría? Por lo tanto, lo que pretende el escritor es situar a los personajes frente a frente, que se sientan cómodos delante de un plato de comida, y que así puedan charlar sin sentirse cohibidos.

Y ahora, el restaurante al que los lleva el escritor:

Fuimos a Jack’s, un restaurante angosto y ruidoso que tiene buenos sándwiches de pastrami y fotografías de antiguos equipos de los Dodgers colgadas en las paredes. Encontramos una mesa al fondo, pedimos nuestro almuerzo y luego Auggie se lanzó a contarme su historia.

¿Qué nos dice Auster del restaurante? Es un sitio como otro cualquiera: angosto y ruidoso (aspecto general del local y del ambiente); tiene buenos sándwiches de pastrami (tipo de comida); fotografías de béisbol (afición que al parecer comparten los dos interlocutores). Luego nos explica dónde se sitúan (al fondo, por supuesto, el mejor sitio para que no los interrumpan los ruidosos clientes que hablan con camaradería); lo que hacen: piden un almuerzo (algo corriente, no es cosa del otro mundo, pero apetecible para quitar el hambre, es un lugar en el que estamos seguros de encontrar a un precio razonable buena comida). Es un típico local neoyorkino, de esos que uno conoce, y que frecuenta a lo largo de su vida. Y luego Auggie se lanza a contar su historia.

¿No es a un local parecido al que llevaríamos a un amigo al que no vemos en mucho tiempo? Paul Auster ha tocado todas las teclas necesarias para que nos sintamos cómodos allí. Y lo mejor de todo, no ha necesitado más que unas pocas líneas.

Por último, y si te ha interesado este post, puedes leer el relato completo de Paul Auster también aquí:

http://www.manoloyague.com/el-cuento-de-navidad-de-auggie-wren-auster/

 

 

PEQUEÑA HISTORIA DE UN TALLER

 

Esta pequeña historia, es una historia de historias.

A lo largo los casi dos años de taller, he pasado, como por arte de magia, de estar solo a estar muy acompañado. La historia de uno, la mía, sin interés, se ha convertido en una historia dentro de otras muchas: las historias escritas de los alumnos, en las clases presenciales y en red, y a los que modestamente espero haber ayudado.

Recuerdo la emoción de los primeros días, emoción que no se ha diluido, cuando éramos poquitos. Pero la cosa (la cosa, como en la peli de terror) ha ido creciendo. Con diferentes grupos en Valladolid; con los alumnos en clases particulares, la asesoría a la elaboración de novelas, y los cursos online; con los talleres infantiles en colegios y las charlas en institutos.

Aquella pequeña historia personal, se ha transformado en una pequeña historia colectiva. Y, como pasa en la buena literatura, lo mejor está siempre detrás del autor: los cuentos y novelas, los personajes, las aventuras, las risas y la emoción. Allí donde los autores nos quedamos escondidos, las historias inventadas por las mentes y las plumas de los escritores en ciernes han cobrado vida, y empiezan a caminar solas.

Esa es la mejor recompensa: los relatos culminados con éxito; los alumnos que te dicen que han aprendido contigo a escribir; los relatos en los que este humilde profesor que les habla descubre la grandeza de la literatura. Aunque también es buena recompensa recibir noticias agradables: las menciones de los alumnos en distintos certámenes, publicaciones, recopilaciones de obras, confirman el trabajo bien hecho.

No quisiera que todo quedara ahí. Una vez que se empieza, no se debe parar. Hay proyectos nuevos que se añaden a los ya existentes. Junto a los cursos de iniciación en el relato, habrá un curso práctico de novela. Y se prepara el lanzamiento de la Revista del Taller, en la que los alumnos irán dando a conocer sus escritos.

En fin, que hay más, mucho más de lo que pueda contar en unas pocas líneas. Porque siempre hay mucho más cuando hablamos de literatura.

 

Manolo Yagüe. 

Metodología de taller literario por internet

PINTAR LA REALIDAD

 

“La mayoría de los novelistas creen que leer las primeras páginas de una novela es algo parecido a adentrarse en una pintura paisajística. Recordemos cómo empieza Stendhal Rojo y negro.

El verdadero placer de leer una novela empieza con la capacidad de ver el mundo no desde el exterior, sino a través de los ojos de los protagonistas que viven en ese mundo. Cuando leemos una novela, oscilamos entre la visión a largo plazo y los momentos fugaces, los pensamientos generales y los hechos concretos, a una velocidad que ningún otro género literario puede ofrecer. Al observar una pintura paisajística de lejos, de repente nos encontramos entre los pensamientos del individuo sobre el paisaje y los matices del estado de ánimo de la persona. Es algo parecido al modo en que vemos una pequeña figura humana ante un peñasco, un río y la miríada de hojas de una arboleda de un paisaje chino: primero nos centramos en ella, y luego intentamos imaginar el paisaje que la rodea a través de sus ojos. (Las pinturas chinas están concebidas para que las miremos de este modo.) Luego nos damos cuenta de que el paisaje se ha compuesto de esa forma para reflejar los pensamientos, las emociones y las percepciones del personaje que aparece en él. Del mismo modo, percibimos que el paisaje de una novela es una extensión, una parte del estado mental de los protagonistas; nos damos cuenta de que nos identificamos con estos personajes a través de una transición fluida. Leer una novela significa que, mientras sometemos el contexto general a la memoria, seguimos, uno a uno, los pensamientos y las acciones de los protagonistas y les adscribimos un significado en el paisaje general.”

 

El novelista ingenuo y sentimental, Orhan Pamuk

El Pájaro Escritor
El pájaro escritor
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