Archivo de la categoría ‘poemas personales’

cuerpo en la bañera

se bañaba de niño a solas

enjabonándose con la aplicación de los gigantes

cuando tratan de enhebrar agujas

.

su cuerpo eran astillas de palo

y su pelo jamás se desenredaba del silencio

acosado por enjambres de abejas invisibles

.

sus ojos no se quebraban, se doblaban

todo lo que mirara no se la devolvía

no sufría ya, no

.

siempre conmigo a solas

en la bañera de mis sueños

su cuerpo muerto

Ensayo del fin del mundo (poemas), Manolo Yagüe

CUANDO LLEGUE EL FIN

Cuando llegue el fin, 
todos los árboles se inclinarán del mismo lado,
los hombres mirarán el interior de los ojos de sus mujeres,
los animales huirán a rincones insospechados,
las sardinas saltarán del plato de porcelana,
los cristales se resquebrajarán en silencio,
los niños jugarán con rabia y explotarán de emoción,
Cuando llegue el fin.

Ensayo del fin del mundo (poemas), Manolo Yagüe

NI SÍ, NI NO: UN POEMA

NI SÍ NI NO

 

El bebé no atiende a razones.

 

No quiere hablar, ni caminar,

ni mucho menos hacer su cama.

 

El NO

defiende mis cuarteles.

 

Ni sí ni no, dice el bebé

como si fuera el viejo Nietzsche reencarnado.

 

Si mi razón fustiga,

berrea por toda explicación.

 

El bebé no atiende a razones.

No calcula intereses compuestos

ni liquida el negocio.

 

Ni sí ni no, es su mejor respuesta.

 

Blando, parlanchín, procaz.

El bebé desnuda los ojos del padrenuestro.

 

Manolo Yagüe

¿QUÉ PASARÁ CUANDO LLEGUE EL FIN?

Cuando llegue el fin, supongo que todos los árboles se inclinarán del mismo lado, los hombres mirarán el interior de los ojos de sus mujeres, los animales huirán a rincones insospechados, las sardinas saltarán del plato de porcelana, los cristales se resquebrajarán en silencio, los niños explotarán de emoción y jugarán con rabia.

Quién sabe lo que pasará cuando llegue el tan ansiado, jeje, fin del mundo.

En el siguiente poema aventuro una escena de ese final.

 

Tokio. Imagen obtenida en http://www.turismoenfotos.com/

 

 

 

EL FIN

son ventanas que respiran

obsérvalas cazar mosquitos con sus luces de seda

en mi pupila el temblor de Japón

mece el viento las calles, inclinadas como abedules

un policía enseña su pistola a una yonqui que rie

del mar a tierra los lobos con voces de escalera

¡cierra la puerta al mar! ¡cierra la puerta!

muere el amor florece en humo huye entre luces

acuclillados como sapos que intentan secar sus traseros

mejor así, sin esperanza

en un abrazo de columnas sin techo

 

 

Perteneciente al libro Autodestrucción, Manolo Yagüe.

EL ESPEJO

El siguiente poema se publicó en forma de plaquette, de la que no me quedarán más que una veintena de ejemplares, de los que no me pienso deshacer por nada del mundo, salvo por sumas escandalosas de dinero, diez o quince euros el ejemplar, más o menos.

Este era el poema que encabezaba el minilibrito de poesía. Un armario y un espejo. Ya se sabe que a los niños les gusta esconderse tanto en los armarios como en los espejos.

Se lo dedicaré a Jesús Urceloy que, por cierto, ha publicado un libro de cuentos titulado «Matar en casa» (Tres rosas mararillas, Ed.), del que un día no muy lejano haré reseña, por dedicarselo a alguien, jeje, y porque me enseñó bastante de poesía.

 

 

EL ESPEJO

 

Pensaba de niño que detrás de todos los espejos

había un oscuro armario

como aquel del dormitorio de mis padres,

 

que hay un hueco, oscuro detrás de todos los espejos

donde se esconde lo que de verdad se mira.

 

Que la tristeza es

la sensación de que algo se ha ido

después del instante de la mirada.

 

A veces me escondía en aquel enorme armario

y me imaginaba

que quien mirase en el espejo vería aquel niño muerto de miedo.

 

No era así,

no se me veía.

 

Pero eso lo hacía infinitamente peor.

 

Manuel Yagüe.

 

El Pájaro Escritor
El pájaro escritor
Autodestrocción (plaquette, poesía)

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