PEQUEÑA HISTORIA DE UN TALLER

 

Esta pequeña historia, es una historia de historias.

A lo largo los casi dos años de taller, he pasado, como por arte de magia, de estar solo a estar muy acompañado. La historia de uno, la mía, sin interés, se ha convertido en una historia dentro de otras muchas: las historias escritas de los alumnos, en las clases presenciales y en red, y a los que modestamente espero haber ayudado.

Recuerdo la emoción de los primeros días, emoción que no se ha diluido, cuando éramos poquitos. Pero la cosa (la cosa, como en la peli de terror) ha ido creciendo. Con diferentes grupos en Valladolid; con los alumnos en clases particulares, la asesoría a la elaboración de novelas, y los cursos online; con los talleres infantiles en colegios y las charlas en institutos.

Aquella pequeña historia personal, se ha transformado en una pequeña historia colectiva. Y, como pasa en la buena literatura, lo mejor está siempre detrás del autor: los cuentos y novelas, los personajes, las aventuras, las risas y la emoción. Allí donde los autores nos quedamos escondidos, las historias inventadas por las mentes y las plumas de los escritores en ciernes han cobrado vida, y empiezan a caminar solas.

Esa es la mejor recompensa: los relatos culminados con éxito; los alumnos que te dicen que han aprendido contigo a escribir; los relatos en los que este humilde profesor que les habla descubre la grandeza de la literatura. Aunque también es buena recompensa recibir noticias agradables: las menciones de los alumnos en distintos certámenes, publicaciones, recopilaciones de obras, confirman el trabajo bien hecho.

No quisiera que todo quedara ahí. Una vez que se empieza, no se debe parar. Hay proyectos nuevos que se añaden a los ya existentes. Junto a los cursos de iniciación en el relato, habrá un curso práctico de novela. Y se prepara el lanzamiento de la Revista del Taller, en la que los alumnos irán dando a conocer sus escritos.

En fin, que hay más, mucho más de lo que pueda contar en unas pocas líneas. Porque siempre hay mucho más cuando hablamos de literatura.

 

Manolo Yagüe. 

Metodología de taller literario por internet

NUEVAS MENCIONES A LOS TEXTOS DE LOS ALUMNOS DEL TALLER

Que el empeño tiene sus frutos, es algo en lo que siempre confía el profesor de Escritura Creativa.

En las últimas semanas distintos alumnos del Taller han recibido menciones en distintos premios literarios, o han sido seleccionados para participar en publicaciones on-line o impresas.

Puedes visitar el enlace a la sección de alumnos del Taller.

http://www.manoloyague.com/taller-literario/index.php/alumnos

 

PINTAR LA REALIDAD

 

“La mayoría de los novelistas creen que leer las primeras páginas de una novela es algo parecido a adentrarse en una pintura paisajística. Recordemos cómo empieza Stendhal Rojo y negro.

El verdadero placer de leer una novela empieza con la capacidad de ver el mundo no desde el exterior, sino a través de los ojos de los protagonistas que viven en ese mundo. Cuando leemos una novela, oscilamos entre la visión a largo plazo y los momentos fugaces, los pensamientos generales y los hechos concretos, a una velocidad que ningún otro género literario puede ofrecer. Al observar una pintura paisajística de lejos, de repente nos encontramos entre los pensamientos del individuo sobre el paisaje y los matices del estado de ánimo de la persona. Es algo parecido al modo en que vemos una pequeña figura humana ante un peñasco, un río y la miríada de hojas de una arboleda de un paisaje chino: primero nos centramos en ella, y luego intentamos imaginar el paisaje que la rodea a través de sus ojos. (Las pinturas chinas están concebidas para que las miremos de este modo.) Luego nos damos cuenta de que el paisaje se ha compuesto de esa forma para reflejar los pensamientos, las emociones y las percepciones del personaje que aparece en él. Del mismo modo, percibimos que el paisaje de una novela es una extensión, una parte del estado mental de los protagonistas; nos damos cuenta de que nos identificamos con estos personajes a través de una transición fluida. Leer una novela significa que, mientras sometemos el contexto general a la memoria, seguimos, uno a uno, los pensamientos y las acciones de los protagonistas y les adscribimos un significado en el paisaje general.”

 

El novelista ingenuo y sentimental, Orhan Pamuk